jueves, 12 de junio de 2008

Expansion territorial de Roma



Expansion territorial de Roma

La grandeza de Roma, el poder de Roma, es una idea erróneamente asociada con el Imperio. Roma creció y se hizo poderosa mientras fue una República, y esa prosperidad y grandeza permaneció mientras duró la herencia Republicana en el Imperio.
Durante la República del año 509 adC al 27 adC, Roma doblegó, derrotó y conquistó a los Etruscos, a los samnitas, a los Ilirios, a Cartago, a Macedonia, a Ponto, a la Galia, a seleúcidas, a Egipto, a Cirene, y a Pérgamo. Los pocos reinos independientes del mediterráneo se convirtieron en estados satélites de Roma, con reyes designados por Roma como el Reino del Bósforo, Mauritania, Armenia, Capadocia, o Bitinia.

La eficacia republicana en la ampliación territorial, la República Romana aumentó sus dominios en más de un 5000%, o lo que es lo mismo, amplió 50 veces su territorio. Durante el máximo esplendor de la edad imperial, sus dominios únicamente se duplicaron y esta etapa temporal es muy cercana a la republicana.

El Imperio Romano, no llevo a cavo grandes conquistas territoriales. Aumentó sus dominios anexionándose los estados títeres o satélites impuestos durante la República.




































































Antigua Roma designa al estado surgido de la expansión de la ciudad de Roma, que en su época de apogeo, llegó a abarcar desde Gran Bretaña al desierto del Sáhara y desde la Península Ibérica al Éufrates, provocando un importante florecimiento cultural en cada lugar en el que gobernó. En un principio, tras su fundación (según la tradición en 753 a. C.) Roma fue una monarquía etrusca. Más tarde (509 a. C.) fue una república latina, y en 27 a. C. se convirtió en un imperio. Al período de mayor esplendor se lo conoce como Paz romana, debido al relativo estado de armonía que prevaleció en las regiones que estaban bajo el dominio romano, un periodo de orden y prosperidad que conoció el Imperio bajo la dinastía de los Antoninos (96-192) y, en menor medida, bajo la de los Severos (193-235). Marcó la edad de oro de Occidente y el despertar de Oriente.